La Comedia de Valdivia


La comedia de Valdivia: Primer acto “cultural” en Valparaíso.
En 1547 ejercer de soldado en Chile, más que un honor constituía una condena. El 1 de diciembre de aquél año, aburrido de la provincia y resintiendo seguramente la absoluta lejanía de los privilegios que otorga el poder, el conquistador decide visitar Perú. Sin informar propósitos, pide financiamiento a los habitantes de Santiago. De 50 mil pesos requeridos, solo reúne algo más de 10 mil.
La “Santiago” regresa al Perú, quienes lo deseen pueden embarcarse en ella. El bando parece un misericordioso acto del gobernador de Chile. Veinte desesperados  dicen que sí, y otros cuantos, envían socorros a sus familias. Prontos a zarpar, se instruye a los viajeros bajar a recibir las bendiciones del “benefactor” Pedro de Valdivia. El soldado no es de fierro,  llora con ellos y ellos reconocen su gesto en un acta.
Mientras los ilusionados viajeros esperan su turno para la firma del documento, Valdivia sigiloso y ayudado por el capitán Pastene, se escabulle por entre los bosques que rodean la quebrada Elías.  Atracada muy cerca de la cueva del chivato le espera la “Santiago” con 80 mil ducados a bordo. El “honorable” Pedro de Valdivia se echa a la mar con la valiosa carga sin compadecerse siquiera un poco de los pobres desdichados que en la costa de Valparaíso claman al cielo pidiendo justicia. La muerte no es sorda, escucha las plegarias. Siete años transcurren apenas cuando, guadaña en mano, se deja caer para llevarse a la rastra y por los pies al tramposo conquistador. Cae así el telón de la primera comedia montada en el anfiteatro porteño.

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